Concepto
El interiorismo toma como punto de partida la fuerza del paisaje volcánico de Lanzarote.
La paleta se vuelve más profunda y sobria: tierras oscuras, tonos carbón, ocres minerales y matices de arena que evocan la naturaleza de la isla.
Frente a esos colores más serios, la luz atlántica aporta equilibrio y amplitud.
El resultado es una atmósfera cálida y envolvente, con una identidad arraigada al territorio y espacios que invitan a bajar el ritmo y descansar.